Efoil, la tabla de surf con hydrofoil eléctrico

Efoil

Volar sobre el agua con un hydrofoil eléctrico

¿Qué es un efoil?

Ni viento ni olas. Un efoil se mueve por sí solo, y por eso funciona en un lago liso, en esos días planos en los que el surf y el kite se quedan en tierra. Es un deporte joven que junta cosas del surf, del kitefoil y del snowboard con algo que ninguno de los tres da entero: la sensación de volar. Y a mucha gente le cuesta menos aprenderlo que el surf o el kite. Con algo de soltura puedes estar planeando sobre el agua a los 20 minutos.

La primera hora con un instructor se paga sola. Te saltas casi todas las caídas y, a partir de ahí, cada salida es puro disfrute. Si esa primera hora va a ser en España, hay escuelas y alquileres en buena parte de la costa y en las islas. En Mallorca tienes nueve para elegir.

Un efoil junta el tacto de una tabla de surf clásica con la velocidad de los deportes de motor sobre el agua.

Un efoil (hydrofoil eléctrico) es una tabla de surf con un ala y una hélice montadas debajo. Superada cierta velocidad, esa ala genera sustentación suficiente para levantar la tabla del agua. Desde la orilla parece que el rider flota sobre la superficie.

Kitesurfistas, windsurfistas y surfistas también montan foils bajo sus tablas. Lo que distingue al efoil es que no depende del viento ni del oleaje, así que rinde en lagos y en bahías tranquilas, justo donde otras tablas se quedan esperando viento. El motor eléctrico apenas hace ruido y no genera emisiones. Dónde puedes usarlo es otra historia. Las normas para las tablas con motor cambian de un país a otro y, muchas veces, de un lago o de un tramo de costa a otro: infórmate en tu zona antes de entrar al agua.

Volar en foil se parece de verdad a volar sobre el agua: no es una sensación que se olvide pronto.

Cómo despega un efoil y cómo vuelve a apoyarse

Debajo de una tabla de surf de calidad va un mástil que lleva un motor eléctrico potente con su hélice, y el ala va al pie de ese mástil. Cuando la hélice ha llevado la tabla a la velocidad necesaria, el foil genera sustentación suficiente para sacarla del agua. Los barcos con hidroala funcionan con el mismo principio: cuanta más velocidad, más sustentación.

Imagina el foil como un avión pequeño bajo el agua. Para despegar llevas el peso atrás y el ala delantera empieza a trepar. Para volver a apoyarte adelantas el centro de gravedad hasta que la tabla se posa. La velocidad la regulas con un control remoto (el mando) por Bluetooth. Las velocidades máximas que anuncian los fabricantes van de unos 35 a 60 km/h (de 22 a 37 mph, aproximadamente), según el modelo y el ala. Awake, por ejemplo, da 45 km/h (unos 28 mph) para su VINGA Carve.

Son cifras de punta, no un ritmo de crucero. La velocidad máxima y el tiempo de vuelo aparecen en la misma ficha, pero medidos por separado: ninguna de las fichas que hemos reunido dice cuántos minutos aguanta la batería a esa velocidad.

Tampoco todas las tablas llegan a lo mismo. Fliteboard anuncia su cifra más alta en el modelo que desarrolló con Mercury Racing, y solo en la versión Jet C, con el impulsor RACE montado; el modelo de entrada de Waydoo se queda bastante por debajo con la configuración de serie. Cuando compares fichas, mira con qué hélice o impulsor está medida la punta.

¿Es peligroso un efoil?

¡Ponte casco y chaleco! Como principiante vas a caer al agua más de una vez, eso está garantizado.

Elige con cuidado el sitio donde practiques: agua lisa, sin olas y sin bañistas ni otros usuarios a menos de 100 m. El foil es delicado, así que el agua tiene que tener profundidad suficiente. Si dudas de si vas a tocar fondo, no estás en el sitio adecuado.

Sube a la tabla tirando con los brazos, como subirías a una tabla de surf, y no uses nunca el foil ni el motor de escalón. Mantén los pies todo lo lejos que puedas del motor y de las alas.

Caer bien es una parte más de la técnica. Si la tabla se pone nerviosa, aprovecha el último momento estable para saltar. ¡Nunca hacia adelante! Siempre de lado o hacia atrás, y lo más lejos posible del foil.

Aprender a volar en efoil, paso a paso

Nada de esto es difícil. Sigue el orden y estarás cruzando el agua antes de lo que crees:

  1. Sube a la tabla desde el agua y colócate boca abajo.
  2. Pon el control en el nivel 1, el modo de principiante.
  3. Acelera poco a poco.
  4. Al revés que en una tabla de surf normal, aquí la punta sube cuando aceleras. Adelanta el centro de gravedad: tírate un poco hacia la punta con las manos mientras aceleras.
  5. No bajes de velocidad. Si aflojas, la punta se clava en el agua y la tabla se vuelve nerviosa.
  6. Da unas cuantas vueltas boca abajo, para conocer la tabla y acostumbrarte a la velocidad y a los giros.
  7. Después prueba unas vueltas de rodillas.
  8. Y llega el momento grande: ¡ponte de pie! Levántate despacio y sin perder velocidad mientras lo haces.
  9. Busca una postura cómoda y da unas vueltas. Tampoco demasiado lento, o la punta volverá a subir.
  10. Cuando estés firme de pie, empieza a volar por tramos. Es la parte más difícil. A la velocidad justa, los pies retroceden y el tronco se inclina adelante para que el centro de gravedad no se mueva de sitio. Desde ahí llevas el peso atrás y el efoil despega. La altura de vuelo la controlas solo con el centro de gravedad, no con el control. Los primeros vuelos, cortos: vuelve a apoyar pronto y alarga el tiempo de vuelo sesión a sesión.
  11. Encontrar la posición de los pies lleva su práctica. Cuánto atrás te colocas depende de tu peso. En el eje largo de la tabla, separa los pies algo más que el ancho de los hombros para tener margen al desplazar el peso. En el eje corto, ábrelos también hasta el ancho de los hombros: mejora el equilibrio y da más recorrido para dirigir.
  12. El tiempo de aprendizaje varía de una persona a otra. Con 4 a 5 horas de práctica, la mayoría se siente en casa sobre el hydrofoil eléctrico. Si vienes de otros deportes de agua, hay quien se pone de pie y vuela en 20 minutos. Quien nunca ha hecho nada parecido también se adapta: en la mayoría de los casos se aprende antes a volar en efoil que a surfear o que a hacer kite.

Ese margen es una media, no una promesa. Y cuánto puedas practicar de seguido depende también de la batería: entre la más pequeña y la más grande de un mismo fabricante el tiempo de vuelo anunciado se dobla, tanto en Lift como en Fliteboard.

La tabla también cuenta. Las de más volumen flotan mejor con el motor parado y te sostienen aunque te pares; las pequeñas y deportivas piden ya cierta soltura. Eso está en la ficha: los modelos que las marcas describen como buenos para empezar son los de más litros. Fliteboard vende incluso un efoil con barra de dirección, el Flitescooter, que presenta como la vía corta para volar en la primera salida.

La tabla y la batería

Listo para navegar, un efoil de carbono con la batería de tamaño completo pesa alrededor de 30 kg. El LIFT5 Cruiser de Lift, por ejemplo, llega a 31,98 kg: 10,7 kg de tabla, 13,8 kg de batería y el resto entre mástil, motor y alas. Los montajes más ligeros, como el LIFTX de la misma marca, se quedan cerca de 20 kg. En el otro extremo, los grandes packs inflables de Aerofoils pasan de 40 kg con la batería mayor. Las tablas de gama alta son sobre todo de fibra de carbono, rígida y ligera a la vez. Algunas marcas ofrecen versiones inflables, más cómodas de transportar.

Cuando compares pesos de catálogo, fíjate en si la cifra incluye la batería. Entre la tabla sola y el pack listo para navegar la cifra puede más que duplicarse, y las fichas no usan todas la misma base: unas dan el pack completo, otras la tabla sin batería y otras desglosan tabla y propulsión.

La distancia entre modelos es grande. La serie ligera de Lift anuncia un pack completo que pesa casi la mitad que el Flitescooter con su batería grande, y las dos cosas se venden como efoils. Si tienes que bajar el equipo al agua por una escalera, ese dato manda tanto como la potencia del motor.

Las fichas indican además un peso máximo de rider, y cambia con el tamaño de la tabla: dentro de una misma gama, la talla grande admite bastantes kilos más que la pequeña.

El material separa gamas: carbono arriba, fibra de vidrio en las versiones de acceso y espuma EPP en varias tablas de entrada. El mástil sigue el mismo camino, de aluminio a carbono.

El motor eléctrico va prácticamente en silencio, así que navegas sin romper la calma de alrededor. Lo que dura una carga depende de la batería. Para la que viene con la tabla, los fabricantes anuncian de 45 minutos a dos horas y media, y hablan de condiciones ideales: el peso del rider, la velocidad y el ala cambian lo que aguanta cada batería. Una hora en el agua basta para dejar las piernas temblando.

Casi todas las marcas venden la misma tabla con varias baterías, y ahí se decide la salida. La pequeña vuelve a estar llena mucho antes y se lleva mejor de viaje; la grande alarga el vuelo y sube el peso del pack. Conviene mirar la compatibilidad: la versión inflable de Fliteboard no admite la batería mayor de la casa, así que ahí ganas transporte y pierdes tiempo de vuelo.

Las piezas del foil

El foil se compone de mástil, fuselaje (el cuerpo central), ala delantera y estabilizador. El tamaño del ala marca el carácter de la tabla: las pequeñas la hacen más rápida y piden más control; las grandes van más estables y perdonan más mientras aprendes, a costa de la punta de velocidad.

Cada pieza hace un trabajo distinto. El mástil decide cuánto puedes subir antes de que el ala salga a la superficie y pierdas la sustentación de golpe. El fuselaje fija la distancia entre el ala delantera y el estabilizador, y de ahí sale un conjunto más suelto o más asentado. El estabilizador hace de cola: mantiene la punta donde la has puesto.

Dentro de la gama de una misma marca, el precio lo marca sobre todo la construcción. El LIFT5 de carbono de Lift cuesta más que el LIFT5 F de fibra de vidrio, aunque los dos comparten sistema. HydroFlyer cobra más por el CF de carbono que por el AL de fibra de vidrio, pese a que los dos llevan un motor de 6000 W y una batería de 2,4 kWh. Pagar más tampoco garantiza una sesión más larga. El LIFTX, la tabla ligera de Lift, anuncia hasta 45 minutos por carga; varias tablas más baratas de Waydoo, SiFly y HydroFlyer anuncian unas dos horas.

¿Quieres ver las tablas una al lado de la otra? Nuestra comparativa de efoils reúne en un mismo sitio los modelos actuales de las siete marcas que seguimos, con precios, tiempos de navegación y una nota sobre para quién es cada uno.

Tabla de efoil en pleno vuelo

Preguntas frecuentes

¿Qué es un efoil?

Un efoil (también escrito e-foil) es una tabla de surf con hydrofoil eléctrico. Bajo la tabla va un ala que, superada cierta velocidad, la levanta del agua. A partir de ahí navegas prácticamente volando sobre la superficie.

¿Cuánto se tarda en aprender a volar en efoil?

Cuenta con 4 a 5 horas de práctica hasta sentirte seguro sobre el foil eléctrico. Si ya haces otros deportes de agua, a veces te pones de pie y vuelas en 20 minutos.

¿Qué equipo hace falta para volar en efoil?

La tabla con su ala, el mástil, el motor eléctrico, la batería con su cargador y el control remoto. Ponte también casco y chaleco: al principio vas a terminar en el agua muchas veces.

¿Es difícil aprender a volar en efoil?

No. Mucha gente lo aprende antes que a surfear o que a hacer kite. Se practica por etapas: primero boca abajo, después de rodillas y luego de pie. Solo cuando ya estás firme de pie empiezas a volar, y esa es la parte más difícil.

¿Dónde se puede usar un efoil?

Busca agua con profundidad suficiente y sin bañistas ni otros usuarios a menos de 100 m.

¿Es peligroso un efoil?

Lo que hay que respetar es la hélice y las alas. Mantén los pies lejos del motor, no lo uses nunca de escalón y, cuando pierdas la tabla, salta de lado o hacia atrás.

¿Cuánto dura la batería de un efoil?

Depende de la batería. Para la que viene con la tabla, los fabricantes anuncian de tres cuartos de hora a dos horas y media por carga, y son cifras del mejor de los casos: el peso del rider, la velocidad y el ala las recortan. Una hora en el agua ya basta para que las piernas pidan descanso.