Candela

El astillero sueco que sacó del agua al barco eléctrico

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De dónde viene Candela

El barco eléctrico arrastra siempre el mismo lastre: la autonomía. Gustav Hasselskog fundó Candela en Estocolmo en 2014 con una idea muy concreta, atacar ese límite desde la física y no desde el tamaño de la batería. La respuesta fue la hidroala: cuando el casco sale del agua desaparece casi toda la resistencia, y el mismo paquete de baterías rinde varias veces más distancia. El primer modelo de serie, el C-7, entró en producción en 2019 y fue el primer barco eléctrico con foils que llegó a fabricarse en serie en cualquier parte del mundo.

La marca encabeza la categoría a escala mundial. En marzo de 2026 la empresa había captado 129 millones de euros de sus inversores, y en la última ronda entró el IFC, del Grupo Banco Mundial. La cartera de pedidos ya pasaba de 65 barcos, de ahí que esté levantando una segunda fábrica: a partir de 2027 podrá montar 70 ferris al año. La revista TIME eligió el P-12 Shuttle entre los mejores inventos de 2025. Todo se diseña y se construye en Estocolmo, con un equipo de más de 200 personas.

El catálogo se parte en dos mitades que apenas se parecen. El C-8 es el barco de recreo, pensado para propietarios particulares; el P-12 es un buque de pasaje para el transporte urbano por agua. Debajo, la base es común: foils de carbono con control activo y la propulsión que fabrica la propia casa, el C-POD. Esa base compartida explica buena parte del ritmo al que se mueve el astillero, porque lo que se aprende en el ferri vuelve al barco de recreo y al revés.

La técnica que levanta el casco

Alrededor de los 16 o 18 nudos ocurre lo importante: el casco sale del agua y el barco pasa a volar. A partir de ese momento solo quedan mojados los montantes, las alas y el C-POD, así que la resistencia se desploma. Un casco convencional gasta su energía en dos cosas, arrastrar una superficie mojada enorme y empujar un sistema de olas delante y detrás de sí; los foils se llevan por delante casi todo eso de golpe. Y luego viene lo raro: cuanto más rápido navegas, más silenciosa y más suave se vuelve la marcha, justo al contrario de lo que conoce cualquiera que haya llevado una lancha planeadora.

El corazón del sistema es el control activo de los foils. Bajo el casco hay alas de carbono, y una unidad de a bordo corrige su ángulo de ataque cien veces por segundo: unos sensores en la proa miden la ola que viene y el sistema no deja de ajustar con datos de altura, escora y cabeceo. La sensación se parece más a la de un vagón sobre un riel invisible que a la de un barco. No hay golpes contra la ola ni pantocazos, y el fabricante sostiene que hasta los pasajeros que se marean con facilidad lo llevan bien.

El astillero cifra el ahorro de energía en un 80 % frente a un casco planeador convencional. Conviene saber de quién es el dato: lo publica Candela y no un ensayo independiente. La propulsión también es de la casa y se llama C-POD: dos motores eléctricos sin reductora, refrigerados directamente por agua, alojados en una cápsula con forma de torpedo que mueve dos hélices contrarrotantes. Son motores sellados que no piden cambios de aceite ni de otros fluidos. Al presentar el C-POD en 2021, Candela le atribuyó más de 3000 horas de funcionamiento sin mantenimiento. Aun así, el astillero recomienda en sus preguntas frecuentes una revisión programada al año y, en climas fríos, preparar el barco para el invierno antes de guardarlo.

Nada de esto se quedó en el papel. En septiembre de 2024 el C-8 salió de Estocolmo, llegó a Mariehamn, en las islas Åland, y volvió: 150 millas náuticas en un solo día, con tres paradas para cargar. Según Candela, ningún barco eléctrico había cruzado antes el mar Báltico entre Suecia y Finlandia. El viaje se llevó 213 kWh de electricidad, entre 40 y 50 euros de factura. La lancha de apoyo, de gasolina, quemó cerca de 750 euros de combustible en ese recorrido.

Imágenes y datos oficiales: candela.com ↗

La versión hardtop oscura del Candela C-8 con la luz de la mañana sobre un agua lisa como un espejo

El catálogo, modelo a modelo

Candela C-8, el daycruiser que se levanta del agua

El C-8 es el buque insignia de la gama de recreo: 8,5 metros de eslora, casco de carbono y tres versiones (DC Interior con cabina, T-Top y un Hardtop del todo cerrado). La energía sale de una batería Polestar de 69 kWh, buena para 57 millas náuticas (algo más de 105 km) a 22 nudos de crucero, con 27 nudos de velocidad máxima. Caben cinco invitados además de quien lleva el timón. Una carga completa son 6,5 horas en corriente alterna a 11 kW; en un cargador rápido de continua de 135 kW, del 10 al 80 % en media hora.

Lo que compras con eso es un barco que se comporta distinto a cualquier otro de su eslora. Navegar a 22 nudos no es un sprint en un C-8, es la forma normal de desplazarse: la cifra de autonomía está medida justo a esa velocidad, no a un ritmo lento de desplazamiento. La estela también cuenta, tanto para los barcos a los que adelantas como para las orillas por las que pasas.

El precio juega en la parte alta del sector. Candela no publica precio de lista, pero sí ha puesto dos cifras por escrito. La primera es de la presentación del C-8, el 26 de agosto de 2021: 330 000 euros sin IVA por la versión original, que llevaba una batería de 44 kWh. La segunda está en un comunicado del 24 de mayo de 2023: la edición C-8 Polestar, con la batería de 69 kWh descrita más arriba, partía de 400 000 euros o 450 000 dólares. Ese comunicado no aclara si el IVA está incluido. Lo demás sale de la prensa o de los anuncios de reventa, y lo dejamos fuera; la web del fabricante no publicaba ninguna cifra cuando la consultamos en septiembre de 2026. Para un número que valga como oferta hay que preguntar directamente al astillero.

El primer modelo, el C-7 de 2019, ya no se vende y solo aparece de segunda mano. Su batería de 40 kWh le daba 50 millas náuticas a 22 nudos. Fue el barco que demostró que el foil eléctrico funcionaba como concepto y no como pieza de exposición.

El ferri eléctrico Candela P-12 volando sobre sus foils entre las islas del archipiélago sueco

Candela P-12, el ferri de línea

El P-12 es la jugada grande del astillero: el primer ferri eléctrico con foils del mundo en servicio de línea. La primera unidad, bautizada «Nova», empezó a navegar en Estocolmo el 29 de octubre de 2024 y cubría los 15 km de su trayecto en algo así como media hora. Aquella línea era un piloto y terminó en agosto de 2025. En junio de 2026 Nova volvió al servicio regular en el archipiélago, en la línea 14X entre Sollenkroka y Möja, dentro de un proyecto de investigación con la Región de Estocolmo. La versión Shuttle lleva 30 pasajeros, navega a 25 nudos de crucero y recorre hasta 40 millas náuticas por carga. La batería tiene 378 kWh, 336 de ellos útiles, y según el astillero un cargador rápido convencional de corriente continua la recarga en menos de una hora. La variante Voyager, más cuidada por dentro, apunta a los traslados de hotel y admite doce invitados como máximo.

Los pedidos llegan de todas partes. Berlín tendrá un P-12 en servicio, Bombay contará con una flota de diez unidades para su transporte urbano por agua y hay proyectos en marcha en Nueva Zelanda, en Estados Unidos y en Arabia Saudí. Los ferris de batería, como el noruego Ampere, ya hacían servicio regular años antes que Nova. Entre los ferris eléctricos que vuelan sobre foils, en cambio, el P-12 fue el primero en llevar pasajeros con horario fijo.

Para un comprador particular el ferri importa más de lo que parece. Un barco en servicio comercial diario acumula horas de funcionamiento a un ritmo que ninguna embarcación de recreo alcanza, y el P-12 lo hace con el control de foils propio de Candela y con motores C-POD, una familia técnica que comparte con el C-8. Las piezas no son idénticas: el ferri monta dos C-POD MAX, la versión grande, y dos foils de popa, mientras que el C-8 lleva un solo C-POD estándar y un único foil de popa.

Dónde queda Candela frente al resto

La mayoría de los astilleros parte de un casco convencional y le cambia el motor. Candela fue directa a la física del problema, y de ahí le viene un carácter distinto al del resto de fabricantes retratados en Foilfun. El también sueco X Shore hace el barco de día eléctrico y despojado, sobre un casco que nunca sale del agua. El austriaco Frauscher llega desde el lujo y la construcción náutica de toda la vida. Candela persigue el máximo de eficiencia y de autonomía por la vía de salir del agua, y en eso sigue siendo la vara de medir técnica del mercado.

En precio, el C-8 se sitúa en el tercio alto de la oferta; en técnica juega aparte, porque el control activo de los foils no lo tiene ningún daycruiser de casco planeador. A los rivales directos, de Vessev a Navier, los comparamos en la página de barcos eléctricos con foils. Si los cascos voladores te interesan más allá de esta marca, la guía del barco con hidroala presenta al resto de la categoría, y la página del barco eléctrico da el panorama amplio, de las cadenas de propulsión a la carga.

¿Tiene sentido en aguas interiores?

En agua protegida el C-8 juega con ventaja. La autonomía, que en cualquier otro barco eléctrico es el punto débil, aquí trabaja a favor: volar gasta menos, así que con la misma batería llega más lejos. A eso se suman el silencio a bordo y una estela casi inexistente, que le permiten pasar cerca de orillas frágiles sin castigarlas. Con los fondos someros la cosa cambia: Candela da al C-8 un calado de 0,8 metros en vuelo y de 1,5 metros a baja velocidad con los foils desplegados. Solo en su modo para aguas poco profundas, con los foils recogidos, se queda en 0,5 metros. Muchos lagos y embalses cierran la puerta al motor de combustión y la dejan abierta a la propulsión eléctrica pura. El límite no lo pone el barco, sino el agua y el país donde navegues: mira qué normas rigen allí antes de trazar la ruta.

Quedan dos asuntos prácticos. El primero es la carga. El C-8 admite hasta 135 kW en continua. Un punto de esa potencia es todavía una rareza en los puertos deportivos: lo habitual son las tomas de corriente alterna del muelle, mucho más lentas. Nuestra guía del barco eléctrico repasa cómo funciona la carga en el agua. El segundo es la compra. En algunos países Candela vende a través de socios locales. En Alemania el C-8 se pide al concesionario Sealectric, que también hace las salidas de prueba. En Francia, Sud Plaisance, en la Costa Azul, se presenta como el distribuidor principal de la marca. Si en tu país no hay socio, tratas directamente con el equipo comercial del astillero. Las visitas y las pruebas de mar las organiza él, con barcos de demostración del C-8 repartidos por varios países, dentro y fuera de Europa.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Candela?

Un astillero sueco, fundado en 2014, que fabrica barcos totalmente eléctricos con foils: pasada cierta velocidad el casco se levanta y el barco vuela. El buque insignia es el C-8, un barco de recreo, y a su lado está el ferri eléctrico con foils P-12, que ya acumula decenas de pedidos repartidos por el mundo.

¿Cómo funciona la tecnología de foils de Candela?

Midiendo y corrigiendo sin parar. Las alas de carbono que van bajo el casco cambian su ángulo de ataque cien veces por segundo, a partir de lo que miden unos sensores de proa. El casco sale del agua en algún punto entre los 16 y los 18 nudos; a partir de ahí el barco vuela por encima de la ola, sin pantocazos.

¿Cuánto más eficiente es un barco con foils?

Candela habla de un 80 % de ahorro frente a un casco planeador de tamaño parecido, porque casi toda la resistencia del agua desaparece cuando el casco va por el aire. Es una cifra del fabricante, no de un ensayo independiente. El dato de campo llega del récord del Báltico de 2024: el C-8 recorrió 150 millas náuticas en un día con 213 kWh, y la gasolina que quemó la lancha de apoyo en el mismo trayecto costó entre quince y diecinueve veces lo que esa electricidad.

¿Cuánto cuesta un Candela C-8?

No hay precio de lista oficial, aunque el astillero ha dado dos cifras. La nota de prensa con la que presentó el barco, el 26 de agosto de 2021, daba 330 000 euros sin IVA. Otra del 24 de mayo de 2023 fijaba el precio de partida de la edición C-8 Polestar en 400 000 euros o 450 000 dólares, sin aclarar si lleva IVA. Las sumas que circulan en la prensa y en los anuncios de reventa no las repetimos aquí. Para una cifra en firme y actualizada hay que ir directamente al fabricante.

¿Qué puede hacer el ferri eléctrico Candela P-12?

El P-12 es el primer ferri eléctrico con foils del mundo en servicio de línea: empezó a llevar pasajeros en Estocolmo en octubre de 2024. La versión Shuttle admite 30 pasajeros, navega a 25 nudos y cubre hasta 40 millas náuticas por carga. Según Candela, con un cargador rápido de continua convencional su batería de 378 kWh se recarga en menos de una hora.

¿Cómo se compra un Candela?

En unos países, a través de un concesionario; en otros, directamente con el astillero. En Alemania el C-8 se encarga al concesionario Sealectric, que también organiza las salidas de prueba. En Francia, Sud Plaisance, en la Costa Azul, se presenta como distribuidor principal de Candela, y los dos figuran en la lista de centros de servicio de la propia marca. Donde no hay socio local, todo pasa por el equipo comercial de Candela: consultas, visitas y pruebas de mar. La marca tiene barcos de demostración del C-8 en varios países, dentro y fuera de Europa.

¿Qué es exactamente el C-POD?

La propulsión que Candela fabrica para sus propios barcos: dos motores eléctricos sin reductora, refrigerados por agua de forma directa, alojados en una cápsula con forma de torpedo que mueve dos hélices contrarrotantes. Al no llevar caja reductora ni aceite, el mantenimiento se simplifica mucho. Hay dos tamaños: uno para el C-8 y otro mayor, el C-POD MAX, para el ferri, que lleva dos.

¿Tiene sentido un Candela en aguas interiores?

Sí, en teoría encaja muy bien. Donde el motor de combustión está restringido y el eléctrico no, volar es justo lo que hace que un barco eléctrico llegue más lejos con menos energía y deje el agua casi sin estela. El pero es práctico y se llama carga: los puntos de continua de alta potencia siguen siendo raros en los puertos deportivos.

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