La marca y su historia eléctrica
Casi ningún astillero de gama alta puede enseñar un catálogo eléctrico tan antiguo. Frauscher construye barcos eléctricos desde 1955, décadas antes de que la propulsión eléctrica se pusiera de moda en el agua. El taller está en Austria y el apellido se asocia desde hace generaciones a un lujo discreto, del que no hace ruido. Hoy la casa firma day boats y deportivos de gama premium, y el catálogo no para de crecer.
Conviene aclarar el término day boat, porque condiciona todo lo demás. Es un barco pensado para horas, no para noches: abierto o casi abierto, con asientos para un grupo y plataforma de baño, sin habitabilidad real bajo cubierta. Sales una tarde, vuelves al mismo amarre. De ahí sale un ritmo de uso muy concreto, el de las salidas cortas, el fondeo para bañarse en agua profunda y la vuelta sin prisa al atardecer con la familia o con amigos. Ese ritmo viaja bien: una bahía resguardada, un embalse o un tramo ancho de río piden lo mismo.
La mejor medida de lo que vale el nombre viene de la industria del automóvil. Los análisis del sector señalan que los fabricantes premium prefieren entrar en la náutica de la mano de astilleros como este. La alianza Frauscher x Porsche es el ejemplo más citado, y el proyecto conjunto entre ABT y Marian, otro astillero austríaco, apunta en la misma dirección.
Las décadas de oficio no son un adorno de folleto. Un barco dibujado como eléctrico desde el principio tiene el casco, el reparto de pesos y la cadena de propulsión ajustados entre sí. La alternativa consiste en encajar un sistema eléctrico dentro de un diseño trazado alrededor de un motor de gasolina, y esa costura acaba notándose. Aquí la calma a bordo no viene de un aislamiento ingenioso, sino de cómo está armado el barco. En marcha se oye el agua y se oye el viento. En un day boat de este precio, ese silencio es el producto.
La continuidad también cuenta para quien compra. Una marca con décadas de mercado y una gama que se amplía tiene más papeletas de seguir teniendo red de servicio, recambios y un mercado de segunda mano dentro de diez años que un recién llegado. A este nivel de precio eso no es una nota al pie.
Frauscher en movimiento
Fotografía oficial y gama completa: frauscherboats.com ↗

Los tres modelos que mandan en la gama eléctrica
El 650 Alassio abre el catálogo: un day boat de líneas clásicas, elegante, por unos 90 000 euros. Es el menos aparatoso de los tres y para mucha gente ahí está justo el atractivo.
El 740 Mirage Air enseña la cara deportiva de la casa. Su versión eléctrica monta la mecánica de alta potencia del noruego Evoy y arranca en torno a 329 000 euros sin IVA. Evoy no fabrica otra cosa que sistemas de propulsión eléctrica potentes para uso náutico, y por eso varios astilleros europeos lo montan en vez de desarrollar el suyo: se consigue la aceleración de un barco deportivo sin que el astillero tenga que hacerse fabricante de motores.
Arriba del todo están el Frauscher x Porsche 850 Fantom y el Fantom Air, con la cadena de propulsión del Porsche Macan EV: 400 kW y una batería de 100 kWh, desde unos 562 000 euros netos. Tomar prestado un tren motriz de un automóvil de serie es una decisión meditada. La batería, los motores y el software llegan como un paquete ya validado por un fabricante que los produce en volumen, y ese es un problema de ingeniería muy distinto al de armar una cadena de propulsión náutica desde cero.
Una nota sobre esa potencia. Los 540 CV que se citan junto a la cifra en kilovatios son un redondeo a la baja: la conversión exacta da algo más. Al timón no cambia nada, aunque explica por qué verás dos números que no encajan según dónde mires.
Y una advertencia que casi ninguna ficha hace: los tres precios no están dados sobre la misma base fiscal. El del Alassio va sin nota alguna, el del Mirage Air se publica sin IVA y el del Fantom como importe neto. Ponerlos en una misma columna y restar resulta tentador; también es un error, porque no miden lo mismo.
Hay más asimetrías en lo que el astillero cuenta. Del barco con mecánica Porsche se conocen los kilovatios y los kilovatios hora del paquete; de la versión Evoy el astillero no publica ni la potencia ni la capacidad de la batería. Tampoco existe una autonomía oficial de ningún modelo, ni el precio de un pack de repuesto. Nadie publica esos datos, así que desconfía de quien te suelte una cifra redonda.
Los tres forman una escalera limpia: el 650 Alassio como entrada tranquila, el 740 Mirage Air como escalón deportivo, el 850 Fantom como buque insignia tecnológico y objeto de estatus. El catálogo va más allá de estos tres, eso sí. El 610 San Remo es otro day boat eléctrico de la familia y el 1414 Demon Air pertenece a la rama deportiva del astillero. Fichas y disponibilidad cambian a menudo, así que toma la tabla de abajo como punto de partida y contrasta los detalles con el fabricante.
Desliza la tabla para ver el resto de columnas
| 650 Alassio | 740 Mirage Air (eléctrico) | 850 Fantom / Fantom Air | |
|---|---|---|---|
| Carácter | Day boat eléctrico y elegante | Barco de lujo deportivo | Buque insignia Frauscher x Porsche |
| Propulsión | Eléctrica | Mecánica eléctrica de alta potencia de Evoy | Tren motriz Porsche Macan EV, 400 kW / 100 kWh |
| Precio (orientativo) | unos 90 000 EUR | desde 329 000 EUR (sin IVA) | desde 562 000 EUR (neto) |
Cargar el barco y vivir con él
Dos preguntas ordenan la vida con un barco eléctrico: ¿hasta dónde llego? y ¿dónde lo cargo? La primera no tiene respuesta fija. La autonomía se mueve muchísimo con la velocidad y con la mano derecha: a marcha de desplazamiento, una carga da para bastante más que a plena potencia en planeo. Es la misma brecha que enseña un automóvil eléctrico entre el tráfico urbano y la autopista. Pídele al fabricante cifras realistas para el modelo que te interesa y para el uso que piensas darle.
Cargar resulta sencillo cuando el barco duerme donde hay corriente. Enchufado en el amarre, la batería se llena de noche y por la mañana el barco está listo, con lo que la carga deja de ser algo que planificar. La toma de tierra ya es estándar en cada vez más puertos deportivos y los puntos de carga náuticos específicos se van extendiendo. Confirma antes que en tu amarre hay potencia disponible para un barco de esta clase: una columna antigua, dimensionada para una nevera y un hervidor, no da para esto.
El día a día pide menos trabajo. Se acaban los cambios de aceite y la liturgia de fin de temporada, y hay muchas menos piezas que se desgasten. A cambio, la atención se traslada a la batería y a una invernada sensata: un estado de carga estable, el barco seco y un sitio donde el paquete no pase heladas duras. El fabricante y su servicio técnico dan pautas concretas para cada modelo, y seguirlas es lo que protege el componente más caro que hay a bordo.
Los costes de uso caen de otra manera que en un barco de gasolina, aunque no desaparecen. La electricidad sale más barata por hora que el combustible y hay menos trabajo programado. Amarre, invernada, limpieza de la obra viva, antifouling donde haga falta y seguro no dependen de lo que empuje al barco, y en uno de gama alta son justamente las partidas que suman a lo largo de la temporada.

A quién le va cada modelo
Detrás del cajón de sastre «day boat eléctrico» hay tres caracteres y tres tipos de propietario. Antes de mirar el precio, responde a otra pregunta: ¿cómo vas a pasar el tiempo en el agua, y con quién?
- Navegación familiar y tranquila. Si tu temporada se construye con paradas de baño, salidas al atardecer y un ritmo cómodo, el carácter directo del 650 Alassio es lo que más se te parece. Ahí empieza la gama eléctrica de la marca y ahí termina también la búsqueda de mucha gente.
- Carácter deportivo. Si la aceleración y el comportamiento te importan tanto como el confort, el 740 Mirage Air con la mecánica fuerte de Evoy es la vía deportiva, y no renuncias a nada del acabado premium para llegar hasta ahí.
- Tecnología y marca. Si lo que buscas es la ingeniería y la experiencia de marca, el Frauscher x Porsche 850 Fantom con el tren motriz del Macan EV se sienta en lo más alto del catálogo.
La elección no se decide solo por gusto. Cuenta cuánta gente sube a bordo, cuánto duran tus salidas y dónde va a vivir el barco. Una tarde de baño pide un tamaño y una jornada entera de travesía pide otro. Y las medidas del amarre resuelven más de lo que la gente espera: mide el hueco, la maniobra de entrada y la altura de cualquier paso bajo un puente antes de comprometerte con una eslora.
Piensa a la vez en el remolque. Un barco que sube a un remolque te abre varias masas de agua en una misma temporada; uno que vive todo el año en el agua te simplifica la vida a cambio de atarte a un sitio. Si estás comparando marcas, mira también a los otros astilleros eléctricos de gama alta, entre ellos el sueco X Shore y el austríaco Marian.

Dónde encaja un barco así
Estos barcos nacieron para aguas interiores y se les nota en las proporciones. Tamaño, carácter y uso previsto se trasladan casi directamente a lagos, embalses, ríos anchos y bahías resguardadas de cualquier parte del planeta. Hay además una ventaja de peso: en muchas masas de agua interiores el motor de combustión no entra y el eléctrico sí, así que un barco como este es a veces la única opción a motor disponible. El mercado más amplio lo cubrimos en la guía del barco eléctrico. En ese tipo de agua, un day boat de gama alta que nació eléctrico no es un apaño, es la respuesta evidente.
Las reglas dependen del país y del lugar donde navegues. Una escuela local o la autoridad náutica de tu zona te dirán qué se permite.
Lo que queda al final es esto: un Frauscher no es un bicho raro en agua dulce, está en su elemento. Pasas en silencio junto a las zonas de baño, fondeas para tirarte al agua y regresas al puerto al atardecer sin tocar el acelerador. Para esa vida exacta lleva décadas construyendo el astillero.
Si quieres ver los barcos en persona, las citas y los contactos salen de la web oficial del astillero. Los distribuidores se ocupan de las visitas y de las pruebas más cerca de casa.
Lo que conviene mirar antes de firmar
Una decisión de este tamaño no empieza en la etiqueta del precio, empieza en el agua. Cinco cosas que conviene resolver antes de elegir modelo:
- Prueba el barco en el agua. En esta categoría decide la salida, no la ficha técnica. Sal en condiciones parecidas a las tuyas, lleva el barco a velocidad y repite las maniobras de atraque que vas a hacer cada fin de semana. Las citas se piden al fabricante y a sus distribuidores.
- Ajusta el modelo a tu forma de navegar. Cuánta gente sube, cuánto duran las salidas y dónde va a vivir el barco. Vuelven a valer los criterios del apartado anterior, y las medidas del amarre son la limitación que la gente descubre la última y lamenta la primera.
- Presupuesta más allá del precio de lista. Equipamiento, impuestos, entrega, amarre, carga, invernada y seguro se suman después. Cambian de un modelo a otro y de un puerto a otro, y la diferencia entre el número del catálogo y el que acabas pagando puede ser grande.
- Comprueba la red de servicio. En un barco de gama alta, tener cerca a un representante con taller vale mucho dinero. Pregunta con nombre y apellidos quién se ocupa de la batería y de la cadena de propulsión, cuánto tarda en atender en plena temporada y cómo se tramita una garantía en tu zona.
- Pide por escrito las condiciones de la batería. Duración de la garantía, capacidad retenida que se compromete, cuánto cuesta una sustitución y quién está certificado para montarla. En un barco eléctrico esas respuestas pesan más que casi cualquier otra línea del pedido.
Y mira alrededor antes de decidirte. Frauscher es uno de los nombres que definen el day boat eléctrico de gama alta, aunque no es el único. Empieza por la guía del barco eléctrico si quieres la foto completa del mercado, y el artículo sobre barcos con hidroala abre la puerta a esa sensación de vuelo que aparece cuando el casco se despega del agua por completo.



